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sábado, 15 de noviembre de 2014

Tu cara me suena

Como si del famoso programa de televisión se tratara, el Bayern de Múnich mudó su rostro habitual para mostrar uno bien distinto. Una cara nunca antes vista en el equipo de Guardiola. Una cara conocida que seguro sonó a más de uno.

Guardiola es un tipo especial. Un ser entregado que vive por y para su profesión. Las 24 horas del día, sin descanso, sin pausa. Su mente, siempre despierta y despejada, es como un pequeño reproductor de vídeo. Un reproductor en el que se visionan partidos desde cualquier ángulo del campo, con una óptica única y difícilmente alcanzable para el ciudadano de a pie. A veces estos partidos son choques que ya se han disputado, pero en otras ocasiones son partidos que aún no se han sucedido.  Y es que cada vez que el Bayern de Múnich salta a un terreno de juego para medirse en un enfrentamiento, éste ya se ha jugado, no de un modo material, pero sí de un modo insustancial, irreal, en la mente del técnico de Sampedor.

Frente al espejo

Acostumbrados a jugar con equipos correosos, intensos, que intentan buscarte las cosquillas al contragolpe, que te dejan dominar para después ajusticiarte por la espalda, la Roma se presentaba como un equipo totalmente distinto a los demás. Un cuadro con gusto por tener el dominio del cuero, abonado a la elaboración a fuego lento, sin prisas, controlando en todo momento el tempo del partido. Curiosamente, una idea de juego similar a la del Gigante Bávaro. Al menos eso debió pensar Guardiola, momentos antes de hacerse una pregunta así mismo: ¿Qué es lo que más daño puede hacernos?

Entonces el balón echó a rodar en el Olímpico de Roma, y el Bayern enseñó sus cartas. Un arriesgado 3-5-2 con una clara premisa: ahogar a la loba. Un presing asfixiante que no dejara pensar ni tener el balón a los giallorossi una décima de segundo. Tan pronto como recibían los centrales romanos de su portero, aparecían cinco hombres de blanco a encimar al receptor y a las posibles líneas de pase. Un trabajo de grupo, en sintonía, que involucraba a los once sobre el terreno de juego. Empezando por la presión a los centrales, pasando por la adelantadísima línea de los zagueros (muy atentos en todo momento a los continuos desmarques de Gervinho) y acabando por el Neuer líbero que tanto dio a Alemania en el Mundial de Brasil.

Línea de presión altísima, con hasta 5 hombres impidiendo la recepción

Kloppismo en Baviera

Una vez desarrollado el primer paso, el segundo paso destapaba tras de sí una curiosa paradoja en forma de símil. Y es que, cuando el Bayern recuperaba el balón, recurrentemente a unos treinta metros del arco, no era la hora de ir despacio. Nada de mimos, nada de cocción a fuego lento. No era momento para un vals, era momento de Rock & Roll. Vértigo, electricidad, combinaciones ágiles y velocidad. Nada de tocar y tocar en la medular, hora de vibrar en los tres cuartos de campo. Pase rápidos, aperturas a banda para romper la zaga, como picaduras de avispa. El Bayern no era el Bayern de Pep, había mutado en algo bien distinto, había mutado en el Borussia de Klopp.

Y el Kloppismo bávaro se dio un festín. Una y otra vez la Roma caía en los mismos errores, forzados por el Bayern, pero errores al fin y al cabo. Yanga M´Biwa, que empezó  bien anticipándose en varios pases, se atragantó a base de perder balones. Ashley Cole, que muchos consideran que no está para este tipo de partidos, fue una autopista para el escurridizo Robben. Y la línea de tres romana en ningún momento supo donde se estaba jugando el partido. Deslavazados. Incapaces de mantener al equipo erguido, reculando cada vez más para tratar de tapar los innumerables huecos generados por los Götze, Müller y compañía. Uno tras otro fueron cayendo los goles, sin descanso.

La línea defensiva adelantó muchísimo su posición acortando los espacios

La segunda parte, tras el 0-5 con el que acabó la primera, apenas sirvió para que el Bayern se fuera de Italia con un histórico 1-7. Siete goles a favor, una cifra que parece haberse puesto de moda en Alemania en los últimos tiempos. Una vez más, Guardiola demostró ser uno de los grandes hechiceros de este deporte, capaz de hacer cosas impensables, hasta el punto de disfrazarse de pies a cabeza si la ocasión lo requiere. La película fue justo como imaginó Pep. Para el recuerdo quedará una noche histórica, en la que Guardiola logró vencerse a sí mismo siendo su némesis, mostrando una cara muy conocida.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Totalmente convencidos

Frantz Beckenbauer, Lothar Matthäus, Matthias Sammer… Alemania siempre ha estado acostumbrada a contar entre sus filas con varios de los mejores defensores del planeta. Grandes nombres que han liderado generaciones campeonas, grabadas para la posteridad. La Alemania contemporánea, la que de los mediapuntas habilidosos, ya no parece estar asociada a esta clase de futbolistas. No obstante, durante este Mundial, hay un hombre que, aunque alejado todavía, está recordando ligeramente a esos titanes que conforman la historia de la “Mannschaft”.


“Hummels es un extraordinario central, con unas grandes condiciones, pero…”

Si hace un año aproximadamente hubieras preguntado a cualquier seguidor de la Bundesliga lo que opinaba sobre el central del Borussia Dortmund Mats Hummels, lo más probable es que su respuesta hubiese sido algo parecido a esto. Su rendimiento, en líneas generales, solía ser notable, e incluso destacado, sin embargo, había algo en el zaguero nacido a las orillas del Rin que hacía desconfiar hasta a los más optimistas.

Y es que, llegados los partidos importantes, el portentoso aunque joven central se descomponía como un azucarillo. Ya fuese jugando con su club o su selección, estuviese delante el delantero que estuviese, cuando algo sustancial había en juego, sus carencias salían a la luz. Una pérdida de concentración en un momento puntual, un exceso de confianza en otro, una mala salida… la mala fortuna parecía jugar siempre del lado de Mats. Dicha circunstancia lo tenía en el punto de mira y nutría de argumentos a los más escépticos en cuanto a su nivel real.

Algo cambió 

Esta temporada del Borussia Dortmund empezó con Hummels situado un escaloncito por debajo de su compañero de zaga Subotic, cuyos primeros y únicos meses de competición rayaron un altísimo nivel. Llegó el invierno, y con él la plaga de lesiones del cuadro aurinegro, la cual arrastraría consigo a la pareja de centrales. Subotic se despidió de la temporada, pero Hummels tuvo la opción de reaparecer a tres meses de que finalizase la competición, y vaya si apareció. Con Subotic fuera, el germano poco a poco fue alcanzando un nivel inusitado. Cumplió con creces en la competición doméstica, y lo que es más importante, por primera vez, brilló con luz propia en las citas más importantes. Partidos como el que le enfrentó al Wolfsburgo en semifinales de la DFB Pokal o el choque de vuelta frente al Real Madrid en cuartos, posiblemente supongan algunas de las actuaciones más meritorias del central hasta la fecha.


Su recuperación de la lesión había sido óptima, y con el Mundial a la vuelta de la esquina, el borusser emprendía su tercera experiencia en la competición más exigente en su mejor momento. Era su hora, era su Mundial, la oportunidad de dar carpetazo a sus poco convincentes actuaciones pasadas y demostrarse a sí mismo y al Mundo que había crecido, había madurado y ya ningún reto se le quedaba grande.

Reafirmación

Primer partido del Mundial, primer rival serio para la Mannschaft, y primera gran actuación de Hummels (incluyendo un tanto de cabeza). El Mundial no pudo empezar mejor para el renano, que con el paso de los partidos, y a la vista de lo poco fluido del juego de su selección, se ha configurado como uno de los mejores jugadores del torneo. Participando de forma activa en las labores de creación de su equipo, donde se sabe y se siente un jugador importante; dando una solidez fundamental para el buen funcionamiento colectivo del equipo, pero sobre todo mostrándose  seguro, muy seguro. Ya no hay errores, ya no hay pérdidas de concentración, ya no hay lamentos, Hummels es el mejor defensor de Alemania, y posiblemente, uno de los mejores de la Copa del Mundo.


Su ausencia ante Argelia hizo naufragar a la pareja Boateng-Mertesacker, pero ante Francia, Hummels pudo rubricar el que probablemente sea uno de los mejores partidos de su carrera. En un partido más bien gris, más bien feo, donde la Mannschaft supo llevarse el gato al agua tirando de galones y esa competitividad innata que les caracteriza, el defensor fue el auténtico sustento de su equipo. Estuvo atentísimo para tapar los innumerables despistes de Boateng, cerró a la perfección cualquier intento de inclusión por su lado, aportó un poso en defensa fundamental en esta clase de partidos y por si fuera poco, anotó el tanto de la victoria. Daba igual lo que intentasen les bleus, las ocasiones que tuvieran, uno veía a Neuer y a Hummi y le quedaba la sensación de que Francia nunca marcaría.


En semifinales ante Brasil, la poderosa exhibición de su equipo le permitió pasar a un segundo plano, pero la final seguro que es otra historia. Aun así, y pase lo que pase, la actuación de Hummels en esta Copa del Mundo ha dejado a todos, detractores y los que no lo son tanto, totalmente convencidos.

lunes, 13 de octubre de 2014

Cuando Benítez dejó de ser Benítez

Muy poca gente desconoce al técnico madrileño Rafa Benítez. Su carrera desde que empezase a hacerse un nombre con aquel Valencia campeón, hasta nuestros días, casi siempre ha ido ligada al éxito. Si preguntasen a cualquier persona de este mundo con cierto interés por este deporte, probablemente ésta sería capaz de hablarte de él. Es más, quizás esta persona te hablase de un técnico con cierta tendencia defensiva, algo frío, calculador… Sin embargo, más allá de todo esto, Benítez es un entrenador volcado con su profesión.


Actualmente existen muy pocos entrenadores sobre el planeta con el nivel de preparación previa a los partidos de Rafael Benítez. Es un hombre al que le gusta tener todo bajo control, que se entrega en cuerpo y alma en no dejar ningún detalle sin supervisar. Cualquier ventaja, cualquier desventaja, cualquier pormenor, por ínfimo que sea, es importante para él, algo que, partido tras partido, demuestran sus equipos sobre el campo. Habrá quienes digan que este afán por controlar todo lo que ocurre sobre el rectángulo de juego es una aberración a este deporte, sin embargo, su manera de ver, dibujar y enfocar cada partido merece, como mínimo, la admiración de todo el mundo futbolístico.

El inconveniente que lo trastornó todo

La pasada semana, el cuadro de Benítez se enfrentó a uno de los partidos más importantes de lo que llevamos de temporada. Tocaba viajar al tan temido Westfalenstadion, para verse las caras ante, nada más y nada menos, el subcampeón de Europa. Para una fecha tan señalada en el calendario, seguro que el madrileño no escatimó un esfuerzo en preparar y concienciar a todos y cada uno de sus futbolistas, sobre cómo había que plantear y jugar el partido. Sin embargo, por suerte o por desgracia, este deporte es, sobre todas las cosas, un deporte imprevisible. Eso mismo debió pensar el Bueno de Benítez cuando, apenas diez minutos después de que el árbitro diese inicio al encuentro, un agarrón de Fede Fernández dentro del área de castigo fue señalado como penalti, para que poco después Reus acabase poniendo el 1-0 en el marcador.

A partir de este momento, todo el trabajo, la dedicación, y la preparación previas al encuentro se vino al traste. Había que pensar un nuevo plan de partido, y fue entonces cuando Benítez decidió, muy al pesar de muchos de los hinchas napolitanos, dejar de ser Benítez. Por las circunstancias del choque, quizá lo lógico hubiese sido intuir que, y más conociendo al madrileño, era el momento de enfriar el partido. El encuentro llevaba muy pocos minutos disputándose y precipitarse, y más en un enfrentamiento de esta enjundia, podría acabar resultando trágico. No obstante, y para sorpresa de propios y extraños, Benítez decidió dar un volantazo e ir al ataque sin contemplaciones.

Un nuevo plan

Hizo que sus delanteros adelantaran líneas, pero la posición sobre el campo de los de Klopp, impidió al resto hacer lo mismo, por lo que el equipo se partió. La distancia entre los cuatro defensas y los cuatro jugadores más avanzados era amplísima, y el doble pivote apenas daba abasto para llegar a todo. El Nápoles trató una y otra vez sacar el balón jugado desde la defensa, pero la primera línea de presión del Dortmund se mantuvo espléndida, imposibilitando a los italianos hacer llegar un balón en condiciones más allá de la divisoria de ambos campos.



Esta situación facilitó, y de qué manera, la labor de un Dortmund que ni en sueños podría haber imaginado un escenario tan favorable. Su buena organización en la presión, unida a la impotencia napolitana, permitió a los locales robar y salir rápido al contraataque. Cada vez que el equipo de Klopp se hacía con un balón, Reus, Kuba, Lewandowski y sobre todo Mkhitaryan montaban un contragolpe en superioridad, ya fuese cuatro contra tres, o bien cinco contra cuatro. Para mayor desgracia, la pareja de zagueros formada por Albiol y Fernández era tremendamente inferior en velocidad a los atacantes, por lo que una y otra vez acababa viéndose superada. Este último hecho provocó a su vez que la línea de defensores fuera retrocediendo cada vez más, haciendo que el equipo fuese más largo.


Reacción tardía

En la segunda mitad, el Dortmund acabaría metiendo el segundo, y de nuevo Benítez volvería a sorprender a todos. Con 2-0 en el marcador y media hora por jugarse, decidió sacar del terreno de juego a Dzemaili, de claro perfil ofensivo, para dar entrada a Inler, un mediocentro de carácter más posicional. Con este cambio el madrileño buscó dar más estabilidad al equipo, algo que, si bien parecía lo lógico por el transcurrir del partido, se hizo difícil de entender en ese momento, ya que la desventaja era de dos goles. La media hora restante, y a pesar de que los napolitanos conseguirían acortar ventajas, no sirvió, ni más ni menos, para que el armenio Mkhitaryan deleitase a todos los allí presentes con la que, para muchos, ha sido su mejor actuación desde su llegada a la Renania del Norte – Westfalia.


Nunca se sabrá si el planteamiento efectuado por el cuadro de Rafa fue producto de un plan o bien si fue una mera improvisación, lo que sí se puede afirmar es que aquel día, el calculador, metódico y pragmático Benítez, dejó de ser Benítez.

sábado, 11 de octubre de 2014

Las dos caras de la moneda

El fútbol es un deporte vivo, lleno de carruseles, de idas y venidas, donde situarte en lo más alto no es, ni más ni menos, que el preludio de un golpe venidero. Esto mismo deberán estar pensando los aficionados del Arsenal estos días, que han tenido que ver como su equipo en apenas unas semanas y sin previo aviso, pasaba de tocar el cielo, a verse incrustado nuevamente en la más profunda terrenalidad.


Parece claro este año existe un momento de inflexión para todo aquel seguidor, fan o simpatizante del equipo con sede en el Emirates Stadium. Se trata, como no podía ser de otro modo, de la llegada del exquisito trescuartista alemán Mesut Özil al cuadro gunner. Aquel movimiento de última hora encendió de sobremanera las alarmas del seno de una familia que, en los últimos años, parece haberse acostumbrado en exceso al desconsuelo y la autocompasión. A pesar de esta magnífica coyuntura, por todos es sabido que el fútbol no es una simple colección de cromos, donde gana el que más y mejores tiene, y sino que se lo pregunten al propio Arsenne Wenger.

Desde que se inició la temporada, el trabajo del alsaciano para conformar partido tras partido la plantilla más competitiva se ha convertido en un auténtico trabajo de chinos, y aún a estas alturas, es difícil conformar un once tipo del equipo londinense. A continuación, se pasarán a analizar dos momentos muy importantes de este nuevo Arsenal, separados por un espacio de tiempo tan corto, que parece inverosímil la diferencia existente entre ambos. Son, la cara y la cruz del Arsenal este año.

La cara

Nos remontamos a la segunda jornada de Champions, donde un Nápoles que manaba confianza por los cuatro costados aterrizaba en Londres con el fin de visitar a unos cañoneros, cuyos partidos anteriores habían permitido saborear a sus fieles  aquella dulce sensación, la cual solo aparece cuando mezclas contundencia y gusto por el balón, de un modo que pocos equipos han sabido reflejar  tan bien como el mismo Arsenal. Esa noche Wenger sorprendió a muchos alineando a un once que, al menos en apariencia, mostraba el lado más conservador del francés, con la inclusión de Flamini en el doble pivote, para dar rienda suelta arriba a un Ramsey pletórico de fuerzas.

El partido comenzó ante la expectación de muchos por conocer cómo se desarrollaría el mismo, algo que pudo verse desde muy pronto. El Arsenal no estuvo bien, estuvo espléndido. Todo en aquel equipo fluía casi sin querer, de la manera más estética y efectiva posible. El balón se desplazaba de una zona a otra del campo a una velocidad pasmosa, y siempre que se detenía, era en los pies de un jugador de calcetas blanquirrojas. La pareja Arteta-Flamini se hizo con el control absoluto de la sala de máquinas, ya fuese para atacar o para defender. Es más, Flamini, no contento con lo bien que lo estaba haciendo su equipo en la parcela ofensiva, se adhirió como una lapa a un Hamsik que llegaba a Lóndres como uno de los jugadores más en forma de Europa, y que se fue de allí de la forma más discreta posible. Flamini secó a Hamsik, y por ende, al Nápoles.


Este trabajo y dominio en medio campo sería a posteriori tremendamente elogiado en múltiples discusiones, aunque sin duda aquel partido tuvo a otros dos protagonistas, cuya magia consiguió mantener a todos los asistentes en un continuo éxtasis futbolístico. Ramsey y Özil, Özil y Ramsey, se asociaban por derecha, se asociaban por izquierda, triangulaban con Giroud, con Rosicky, y finalmente, ajusticiaban el marco de Reina. Su dinamismo aquel día alcanzó unas cotas desconocidas, en la mejor de las fusiones entre precisión y velocidad vistas hasta ahora. El entendimiento entre ambos era pleno, y su contagio a la grada completo. Ellos dos fueron, sin lugar a dudas, los grandes artífices de aquella perfecta sonata.


Así fueron unos primeros veinte minutos, que para muchos son lo mejor visto en toda Europa desde que se iniciase el curso en agosto, y que a su vez guardan codiciosamente, la gran cara del Arsenal este año.

La cruz

El Borussia Dortmund, anteriormente humillado por un Nápoles inoperante en su visita a Londres, llegaba al Emirates con la obligación de mostrar de manera definitiva, y ante un gran equipo, que aún recuerda como se juega a esto del balompié. Para este día, el alsaciano variaría una única pieza con respecto a aquel equipo que enamoró ante los de Benitez, dando entrada en el once a Wilshere en detrimento de un Flamini tocado. Este cambio provocaba el paso de Ramsey a ocupar una posición en el doble pivote junto a Arteta, dejando Wilshere ocupar el puesto que anteriormente ostentaba el galés. A simple vista se trataba de una simple variación, pero al pasar a analizar lentamente el partido, este leve gesto adquiere una trascendencia vital.

Más allá del buen partido de los alemanes, de su orden y de su buen hacer ese día, el Arsenal, en líneas generales, estuvo mal, bastante mal. La salida del once de un hombre como Flamini restó al equipo una agresividad que si tiene Ramsey, pero de la que le falta, y mucho, a Wilshere. Con este pretexto el Dortmund dominó el tempo del partido, obligando a los gunners a correr detrás del balón. El Arsenal no tenía el esférico, y cuando lo conseguía, era en campo propio y con el depósito de gasolina tremendamente mermado, debido al esfuerzo que requería recuperarlo. Por culpa de esto, el cuero no llegaba arriba con facilidad, y se pudo ver a un Özil completamente desesperado y fuera de posición, que incluso se vio en la obligación de bajar hasta medio campo para iniciar jugada.


Özil lo pasaba mal, y como no podía ser menos, su compañero de diabluras también. Ramsey, al que en el otro partido veíamos aparecer y moverse con frescura por todo al ancho de la zona de ataque, dibujando maravillosas combinaciones, se dedicó a correr, pero no a correr hacia adelante, sino hacia atrás. Con la ausencia de Flamini, los talentosos centrocampistas no daban abasto a parar las acometidas de las balas alemanas,  que tocaban y se movían con toda la libertad. La mejor muestra de este hecho es la consecución del primer gol, en el que Ramsey pierde un balón en el balcón de su propia área, que Lewandowski acaba incrustando en la portería gunner.



A pesar de que en el segundo periodo el arsenal consiguió revertir ligeramente la situación, el bajo rendimiento durante la mayor parte del partido del cuadro de Wenger supuso la cruz de un proyecto que promete muchas tardes de diversión en el Emirates.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Borussia Dortmund, crónica de un campeón

Acabó la Bundesliga y ya tenemos campeón, se trata del Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, que a falta de dos jornadas para el final de la temporada se ha proclamado campeón de liga, algo que no conseguía desde hacía nueve años. Para quien halla seguido este año la bundesliga de manera regular no habrá sido ninguna sorpresa este título, ya que hacía ya varias jornadas que se veía venir, pero para aquel que no halla estado al tanto de la competición le sonará raro como un club, cuya mayoría de jugadores son desconocidos de cara al gran público, ha podido destronar al poderoso Bayern de Van Gaal, el cual partía este año como vigente campeón de liga y copa, aparte de como subcampeón de la Champions League; así como a otros equipos de gran calado futbolístico como el Bayern Leverkusen o el Shalke 04 de Raúl, flamante semifinalista de la copa de Europa.

Muchas son las causas de la consecución de este título, la mala temporada de equipos punteros como el Shalke 04 o el Werder Bremen, el mal arranque de el vigente campeón Bayern a consecuencia, entre otras cosas, de una interminable lista de lesiones; pero una cosa esta clara, el título es completamente merecido, para un club cuya filosofía no hace más que ganar adeptos en un país con una mentalidad completamente renovada, como se pudo comprobar en el pasado mundial. Esta filosofía no se trata de otra cosa que no sea la de valerse de jóvenes jugadores de gran categoría, pero escasa experiencia, para componer un equipo campeón que a la vez sea capaz de desplegar un fútbol vistoso. Esto es, sin ninguna duda, el principal rasgo de este Borussia campeón.
A continuación pasaremos a analizar línea por línea y jugador por jugador a este mítico club de la Westfalia alemana.

Comenzamos por la línea defensiva, donde encontramos al portero y capitán del equipo, Weidenfeller, sin duda el jugador más veterano del once de Kloop. A sus 31 años, Weidenfeller es un portero que destaca por su capacidad para controlar los partidos desde la portería, y sobre todo por su enorme agilidad y reflejos, lo que le ha valido al Dortmund para llevarse varios partido ajustados este año.
A continuación nos encontramos con la pareja de centrales, la cual esta compuesta por el teutón ex del Bayern, Mats Hummels, y el internacional serbio, Neven Subotic. Con escasos 22 esta pareja se ha ganado el respeto de los más mayores por su solvencia y su seguridad, además ambos son jugadores con una buena salida de balón y con un gran poderío a la hora de rematar de cabeza en ambas áreas. Ya para terminar tenemos a los dos laterales, los rubitos, Lucasz Piszczek y Marcel Schmelzer, de 25 y 23 años respectivamente, son dos laterales de largo recorrido y tan pronto los podíamos ver robar un balón cerca de su área y a la jugada siguiente llegar hasta línea de fondo para poner un balón certero buscando el remate de alguno de sus compañeros.

Pasamos al centro del campo, donde nos encontramos a uno de los Bender, Sven. A sus 21 años Sven Bender es un centrocampista de corte defensivo, con una buena salida de balón y con una gran llegada desde la segunda línea. Acompañando a Bender en el mediocampo nos encontramos a un jugador de quien ya hemos hablado en este blog más extensamente y quien es, a opinión personal, el jugador más importante del Dortmund, nos referimos a Nuri Sahin. Sahin es el cerebro del Dortmund, el hombre por el que han de pasar todas las jugadas de ataque, el canalizador del juego de ataque de su equipo; además es el encargado de sacar faltas y saques de esquina ya que posee un gran golpeo de balón y una más que notable técnica.


Seguimos con la línea imaginaria de tres cuartos, que tan de moda esta, y donde nos encontraremos con los jugadores de mayor repercusión mediática por su calidad, su magia, su imaginación, en definitiva su capacidad para crear, esta es la línea formada por Kevin Groskreutz, Shinji Kagawa y Mario Gotze. Groskreutz es un jugador de banda puro, diestro, aunque juegue por
la izquierda a pie cambiado, destaca por su potencia, su velocidad, y su facilidad goleadora, ya que posee un gran remate de cabeza y un potentísimo disparo. El siguiente es el ya internacional con la mannschaft, Mario Gotze,que a sus escasos 18 años ha sido junto a Kagawa la gran aparición de la temporada. Gotze es un jugador con una tremenda calidad con el balón en los pies, gran facilidad para driblar rivales, y una visión de juego y último pase sublimes, además es un jugador con cierta facilidad goleadora. Ya para acabar con esta línea tenemos, como decíamos antes, a la otra gran aparición de la temporada, Shinji Kagawa. Shinji Kagawa es un jugador japonés de 22 años que ha tenido la mala suerte de pasarse el último tramo de la temporada lesionado, a pesar de lo cual, se trata de un jugador fundamental, parecido a su compañero Gotze, destaca por su manejo de balón, su capacidad de pase, su velocidad y su facilidad goleadora en las inmediaciones del área.

Para concluir, tenemos que hablar del hombre cuya misión era la de convertir en gol todos los balones que sus compañeros le servían, nos referimos a Lucas Barrios. Luquitas es un delantero paraguayo de 26 años que ya lleva dos o tres años sonando como refuerzo para algún equipo de mayor importancia, y es que cada año esta más maduro, algo que se nota mucho en su juego. Barrios es un punta bastante alto, 1,91mts, con un buen manejo de balón, gran poderío en jugadas aéreas y sobre todo con una gran capacidad de sacar una ocasión de gol de cualquier jugada. A pesar de esto creo que, al menos en esta última temporada, le falte algo de contundencia a la hora de finalizar las numerosas ocasiones de gol de que dispone a lo largo del partido.

Ya hemos comentado el once titular del Borussia aunque, ya que un equipo no esta compuesto únicamente por once jugadores, nos gustaría hablar acerca de los suplentes que más participación han tenido en la consecución del título. El más importante de estos jugadores es sin duda el 
polaco Robert Lewandowski, encargado de ocupar la plaza de Kagawa en el once titular mientras este estaba lesionado. Lewandowski es un delantero que este año ha tenido que retrasar un poco su posición, jugando por detrás del punta e incluso en alguna ocasión pegado a la banda, a pesar de esto, Robert ha sabido sobreponerse y ha acabado realizando una gran temporada, en la que ha conseguido una cifra notable de goles. Lewandoski es un delantero de escasos 22 años que posee un gran desmarque al espacio, un buen disparo con su pierna derecha y gran facilidad para hacer goles. Además Robert es un delantero sacrificado en la presión y el trabajo defensivo.
Por último hablaremos de un par de jugadores más: Jakub Blaszczykowski, más conocido como Kuba, este polaco de 25 años es un jugador de banda que destaca por su facilidad para el desborde y su velocidad; y Antonio Da Silva, un centrocampista brasileño de 32 años de corte defensivo, que suele ser un cambio habitual de Kloop en la segunda parte para amarrar el partido cuando el marcador es favorable.

Esto es a grandes rasgos el Borussia Dortmund, campeón de la Bundesliga de la temporada 2010/2011.


miércoles, 12 de enero de 2011

Nuri Sahin

Nombre: Nuri Sahin
Fecha de nacimiento: 5 de septiembre 1988
Lugar de nacimiento: Ludenscheid (Alemania)
Estatura: 1,79 mts
Posición: Mediocentro
Club actual: Borussia Dortmund





Nuri Sahin es un centrocampista de 22 años que milita en el Borussia Dortmund en la Bundesliga Alemana. Nacido en Alemania de padres turcos Sahin comenzó su carrera en un pequeño club de Alemania, el RSV Meinerzhagen, aunque pronto los ojeadores del Dortmund pusieron sus ojos en él y lo convirtieron en miembro de su plantilla. Además Nuri se trata del jugador más joven en debutar en la Bundesliga, ya que debutó a la temprana edad de 16 años en un partido ante el Wolfsburgo. Pero no acaba ahí su precocidad ya que también se trata del jugador más joven en marcar en la liga alemana, gol conseguido esa misma temporada tan solo tres meses después de su debut.

Sahin se dio a conocer a nivel internacional en el europeo sub-17 del año 2004 que ganó con la selección turca siendo además el mejor jugador del torneo. Meses después, en el mundial sub-17, consiguió meter a su selección en semifinales donde finalmente cayó ante la selección brasileña del que hoy es lateral derecho del Real Madrid Marcelo. En este torneo Sahin fue nombrado tercer mejor jugador por detrás del red devil Anderson y el mexicano Gio Dos Santos.
Desde entonces Nuri ha tenido una trayectoria muy irregular tanto en sus años en Alemania como el año que paso en Holanda como jugador cedido al Feyenord, sin embargo, esta temporada, con el resurgimiento de uno de los clubes más grandes de Europa,  Sahin ha encontrado su lugar en el equipo y es sin duda una de las figuras de la presente liga que lideran con una suficiencia inaudita en un equipo tan joven como lo es este Baby Dortmund.

Nuri Sahin que mide 1,79 mts y pesa 65 kg e un centrocampista zurdo organizador que también puede jugar como mediapunta. Sahin destaca esencialmente por su increíble visión de juego que le permite asistir a sus compañeros con suma facilidad con balones en profundidad bien sea raso o bombeado. Además es un consumado especialista en acciones a balón parado ya sea para sacar corners o para tirar libres directos. Por último hablaremos de su notable técnica con el balón en los pies aparte de ser un jugador sacrificado en defensa. Quizás su único pero reside en su capacidad goleadora que aún esta por mejorar para un jugador de su posición en el campo.
Nuri Sahin acaba contrato con el Dortmund en el 2013 aunque seguramente lo dejen escapar. antes de esa fecha